Zibouille el huevín, se despierta dentro de una nevera. A partir
de ese momento, su único objetivo será huir de la cocina.
Por desgracia, es muy torpe. O sea que el niño tendrá
mucho trabajo para reparar el resultado de todas sus tonterías
(el niño desempeña el papel de un adulto y el huevo el
de un niño). El niño tiene que provocar las tonterías
de Zibouille para poder descubrir los objetos ocultos que le ayudarán
a evadirse.
Durante el juego, Zibouille conoce a Zephirin el payaso magnético
que estaba pegado en la nevera. Este último es mucho más
sensato que Zibouille y le ayudará a lo largo del juego. No habla.
Es una especie de ángel de la guarda. Cuando ha terminado de
realizar todas las actividades, Zibouille saca todos los objetos que
ha recogido en la cocina y el niño tiene que disponerlos correctamente
en la encimera para que se pueda echar a Zibouille a la basura.